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sábado, 11 de enero de 2014

SOLA Y SIN LUNA

Estaba en casa, tirada sobre el sillón viejo, pero más que viejo sucio, sucio por el polvo en suspensión que emerge de entre los hilados, entre pelos de gato; de perro, mio, de aquel, del otro, de ellos y no sé de cuantos más; se entremezclan algunas migas de ayer, de hoy y de siempre; unas y otras manchas de colores variados y sabores percudidos; asi esta el sobreexigido sillón de la antiguedad, el sillón sostiene a mi soledad y a mi volumen, estaba sola y desolada, asi me encontraba yo, sin ningún perro fiel que me ladre al oído, ni me lama los pies y entre dedos, miro sin querer, pero queriendo hacia la ventana y cuenta me doy de que el sol, mi cálida compañia de cada siesta ya se habia ocultado en la oscuridad de la noche, la luna vecina entrometida me miraba y me miraba, de chusma nomás que es, yo la espío detras del vaso medio vacío, ella me guiña un ojo, aunque no me crean; luego me guiña el otro, de eso estoy segura; levantó sus finas cejas, y es asi como descubrí que las tenía, me hizo todo tipo de muecas la muy lunática, como si fuese una jugada al truco, pero entre tanto y vaso, logró sacarme unas sonrisas; no galletas, mi alegria me dió generosidad hasta el punto extremo de tomar mi vaso medio recién renovado del más económico vino y lo compartí junto a ella, vaso va; vaso viene, se bajó del cielo casi cayendo, luego charla va;  charla viene, entre llantos torrenciales y risas llenas de cosquillas, terminamos borrachas; dormidas, ella sobre la mesa, yo sobre el sillón, ella perdió su puesto y yo el mío.....Pero una moraleja muy lejana me dejó "No bebas si miras a la luna"