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viernes, 29 de mayo de 2015

Primer capitulo de novela "El Amor De Sofía"

Aquel día, donde las calles no daban señal de existencia, entre vientos remolinantes y lluvias llenas de gritos, ese día, comienzo de clases,clases, estaba yo, corriendo hasta la puerta de aquel gran colegio, entre abrigos envolventes apretándome, llena de libros, afiches y apuntes, traspasé la puerta y fue ahí donde lo vi y en ese instante nada más mi corazón sintió que era él, con su rostro tan definido y expresivo como así lo era su cuerpo, que con movimientos ágiles y fuertes se deslizaba retirándose del establecimiento y cruzando las miradas, esbozando una sonrisa, nos saludamos…..

Me dirigí a dirección donde en la cual me nombrarían el curso a cargo; comenzando la jornada de clases con variadas actividades, desempeñando mi doctrina de la mejor manera; teniendo a treinta y ocho alumnos a cargo, finalizo la lección. Retirándome rumbo a casa, tuve un inesperado reencuentro; ¡Roberta!, una amiga que hacía años no veía, dado a que se había ido al exterior a vivir allí. Fue una alegría enorme el haberla encontrado, nos abrazamos afectuosamente y emocionamos. A Roberta se la veía esplendida, muy jovial. Nos dirigimos a un café para platicar un poco sobre el acontecer de nuestras vidas, ella me comentaba “- que se había casado en el exterior, con un escritor novelista; que tienen un hijo, Matías; y que ya hace unos años abrieron un pub nocturno, pero ella está     plenamente dedicada a la editorial que heredó de su padre”.-  Quedamos en vernos, en seguir conversando dado a que fuimos grandes amigas, acordando para el fin de semana almorzar juntas en casa.

Llegado el fin de semana yAquel día, donde las calles no daban señal de existencia, entre vientos remolineantes y lluvias llenas de gritos, ese día, comienzo de  siendo sábado, me puse a preparar unas masas para acompañar con café, la visita tan esperada. Al rato el sonar de una bocina me hace asomar hacia afuera, donde en la cual Roberta sale del auto con un paquete de masas para la ocasión, y cuenta me doy que su marido era él, ¡!si él ¡!y no pude creerlo, no podía ser cierto lo que estaban viendo mis ojos. Ella lo despidió con un beso e inmediatamente  entramos a la casa;  por un momento me quede recordando el día que nos cruzamos, ”ese día de lluvia y viento, en el inmenso patio del colegio”, sintiendo ,que él era el hombre el cual me había deslumbrado; pero una inmensa angustia invadió mi alma ya que lo sentía imposible, no correspondido;  pensaba mientras charlaba con Roberta,-“tengo que evitar pensar en él, ella era, es mi amiga”-
Conversando de todo un poco, ya que hacía mucho que no nos veíamos, por lo que estuvo viviendo en Puerto Rico, donde fue ahí donde lo conoció a él y que al cabo del tiempo se casaron; pero tuvo que regresar al país por su padre, que había enfermado y que cuido un tiempo hasta que falleció.
Nos divertimos y entretuvimos recordando viejas anécdotas, nos preparamos de comer y así almorzamos juntas ; luego vimos algunas fotos… pero me sentía cada vez más comprometida a ella, a su amistad, al tiempo vivido, -“Roberta es una gran mujer, una gran amiga, siempre lo fue, lo fuimos y no sé  si pueda decir hoy lo mismo-“.
Al llegar la tarde él aparece tocando bocina y queda esperando en su auto, sale Roberta, se acerca a él, lo invita a salir del auto; nos presenta, él me saluda rápida y amorosamente con un beso, casi me quedo sin palabras, sintiendo como su mirada se clavó en mí y además por lo que me hacía sentir el solo verlo, espero desesperadamente se vayan, fingiendo estar cansada. Inmediatamente se despiden, invitándome para el asado del domingo; agradezco desistiendo la invitación mintiendo otro compromiso, ¡!no podía, no debía!!

Quede ese domingo en casa, leyendo, viendo y trabajando en unos apuntes, tratando de no pensar para no sentir tanta culpa! A la tarde recibo la visita de mi colega amiga Luisa, realizamos un trabajo conjuntamente mientras escuchábamos algo de música; tomamos unos cuantos cafés. Ya casi terminando y después de varias horas de trabajo me suelto un poco y le cuento mi situación. Por un momento ella se sonríe, no pudiendo creer lo que le estaba contando, pero reacciona dándome consejos de que busque distracciones las cuales me hagan olvidar lo que no puede ser, y me invita a una salida nocturna; pero dudo, quedando en contestarle durante la semana…

Continuando con la rutinaria tarea educativa y presentando un ritmo de actividades muy avanzado, doy comienzo con la materia programada y exponiendo tema nuevo “el aparato digestivo”, me detengo en cada alumno pidiendo participación, obteniendo respuestas positivas salvo Matías , siempre absorto de la clase, al cual constantemente suelo llamarle la atención, y al haber ya reiteradas faltas de atención, me veo en la obligación de dirigirme a él para advertirle, de que continuando con esa actitud, no tendré más que comunicárselo a sus padres, él con la mirada desvelada , se aparta.

Siendo la tarde del sábado, recibo la visita de Luisa, que insiste para la salida acordada, sin aceptar un no, de mi parte. Tomamos unos refrescos mientras conversamos de lo sucedido en la semana, hablamos de Roberta y David, le comento no haberlos visto, aunque con Roberta charlamos para almorzar en algún restaurante y que quedamos en confirmarlo….
Al momento de irse Luisa; me comunico con Roberta, aceptando su invitación, charlamos unos minutos por teléfono de las actividades de la semana, luego nos despedimos acordando para la salida. Sentía que nuestra amistad ya no era lo mismo, me sentía en falta con ella, no era sincera, pero no sabía cómo manejar mi situación, esto que me estaba pasando.
Escuchando música, mientras ceno sola como suelo estar acostumbrada, la imagen de David vuelve a mi mente inevitablemente y mi corazón parece escaparse del cuerpo. Deseos, locura, culpa, invaden mi ser y me siento un ser despreciable; y me caen lágrimas de bronca y dolor.
Más tarde, Luisa llama para decirme que ya había salido rumbo acá y espera verme preparada y lista para salir a divertirnos, a distraernos un rato. En unas horas su bocinazo me hace salir de casa y nos dirigimos para un pub; llegamos al lugar, con tantas expectativas de olvidarme del mundo, de David.                                                                                                                                                               Al entrar al lugar quedamos sorprendidas por tal estilo, música pop-rock, la escenografía rustica con piedras color gris oliva sobre  la paredes, decorando con algunos espejos con marco retro, sillones de madera con almohadones de tonalidad ocre en algunos rincones, poca luz, colores fuertes sobre el techo, muy buen gusto, quedamos fascinadas. Nos acercamos a la barra, pedimos unos tragos y nos quedamos ahí para observar mejor el ambiente, mientras charlábamos de anécdotas de adolescencia se acercan dos hombres muy apuestos, se presentan, charlamos un momento hasta que Luisa se aleja para ir a la pista, mientras yo sigo conversando.                             En un momento y sorprendida veo a Roberta desde lejos, y no está sola; llegó junto a su marido, junto a David; por lo que comencé a sentirme mal, tenía miedo y quería salir corriendo de ahí, esto es todo una locura. Se acercaron a saludarme, Roberta me miraba sorprendida mientras yo lo miraba a él con sutileza, esto era muy incómodo, me transpiraban las manos, las piernas me tiritaban, el corazón me palpitaba, sentía tantas cosas por él y lo tenía tan cerca, nos teníamos tan cerca.
Charlamos del lugar con ellos comentándonos que eran los dueños, no podía creerlo, no esperaba que en ese lugar tuviera que encontrármelo, cruzármelo, con todo lo que sentía; dándome cuenta que otra vez el destino lo había puesto en mi camino, en mi vida.
Cuando ellos se apartaron a una mesa que parecía ya preparada para ellos; continué charlando con Ariel, pero me fue un poco dificultoso, ya que no podía evitar el buscar verlo, logrando así demostrar desaire hacia quien recientemente había conocido, pero esa actitud abrió su curiosidad,  y tomándome de la mano intento llevarme a otro sitio más íntimo con intenciones lógicas de acercamiento, pero no pude, no quise y sólo le acepte bailar. Nos colocamos al costado de la pista, bailamos un rato, pero Ariel insistentemente buscaba besarme y eso hacía sentirme incomoda, alejándome de él.                                                   Había bebido mucho, estaba cansada y sentí la necesidad de contarle que estaba enamorada de un hombre al cual no le pertenecía, ni correspondía, pero que intentaba olvidarlo, él con rostro serio y desconcertado me miro sosteniendo el silencio por unos segundos; donde luego sorpresivamente me susurra  que quería seguir viéndome, que quería conocerme. Sinceramente, él me resultaba interesante, agradable, podría ser la salvación para olvidarme de David creí, por lo que le acepto, abriéndole una posibilidad.                       De lejos veo a Roberta llamarme agitando su mano, junto con Ariel nos acercamos hasta allí, ella nos invita a su mesa, tomamos asiento, charlamos de las actividades profesionales de cada uno, y entre otras cosas más, luego siento cerca su presencia, su perfume inunda mis deseos más carnales, su voz entibia mis oídos, e inmediatamente cuenta me doy que detrás de ella, él estaba, y se me hizo tan inevitable no sentir lo que sentía; David se sienta al lado de su mujer y a mí me vuelven esos sentimientos que me perturban la mente, el cuerpo, mi ser, por no saber cómo evitar sentir tanto amor, tantos deseos.
Con intenciones de alejarme, calmarme, tranquilizarme, me dirijo al baño, me retoco los labios, el pelo con los dedos, me miro al espejo y quedo pensando, analizando un minuto, y sé que tendré que encontrar una persona para intentar olvidarme de David, ya que así sola no podré lograrlo. Salgo del baño y con los pies más puestos sobre la tierra de lo que debía hacer; me siento más tranquila; y voy yendo  para la mesa. Pero al salir, en la puerta del baño él me estaba esperando, me tomó del brazo inesperadamente reteniéndome, me acercó a su cuerpo y me susurró al oído que lo esperara afuera, ya que necesita hablarme. Sin dudarlo y a pesar de lo que él me hace sentir, me acercó a la mesa y sentada me quedó junto a Ariel tomándole la mano.
Casi terminando la noche, el alcohol me había mareado un poco, y ya quería volverme a casa, por lo que la busco a Luisa y la acerco hasta la mesa donde nos encontrábamos todos, la presento, nos ponemos a conversar un rato más entre todos, intento distraerme pero mis ojos lo buscan, necesito mirarlo, lo observo, lo miro y descuidadamente sin querer cruzamos las miradas…
El cansancio y la locura me  impiden continuar en el lugar, por lo que le pido a mi amiga a salir de ahí, luego de habernos despedido de todos, me acompaña Ariel hasta el auto, queriéndome convencer de acercarme a casa, pero no acepto, lo despido, quedando en llamarlo para reencontrarnos.
Conversamos con Luisa todo el camino de lo sucedido en la noche, de que me siento en la obligación de intentar olvidar a David y quizás consiga lograrlo con Ariel, pero por ahora mi intención era conocerlo, tenerlo como amigo, ya que me caía muy bien, es agradable, seguro y muy romántico, Luisa opina sonriendo “Me parece bien, pero dudo que olvides a David, él ya es el amor de tu vida y nada lo podrá cambiar” me sorprenden sus dichos  tan sinceros que me dan un sacudón;  me siento culpable y apenada, mis ojos comienzan a llenarse de lágrimas y el dolor, el amor me invaden. No hay palabras por decir y el silencio me ahoga aún más, esas lágrimas que siento resbalar sobre el rostro me hacen entender que esto es amar con el alma.
Al llegar a casa Luisa se disculpa, la invito un café para activarnos los sentidos después de tanto desvelo, y tanta bebida; conversamos un rato más sobre un próximo seminario al que debemos ir, luego ella se despide y se va. Casi inmediatamente me recuesto, me sentía mal, triste, y el llanto no cesó esa noche, hasta que el cansancio me acaricio los parpados y quede dormida sobre la humedad de aquella almohada.

Comenzando un nuevo mes, con el frío intenso que ya se estaba alejando de la ciudad,  las tardes se tornaban cálidas, y el sol brillaría con más fuerzas, los ropajes y abrigos envolventes quedaron guardados en algún rincón de mi ropero, ahora la brisa del viento rozaría mi piel.                                             Este es un mes donde se dará comienzo al periodo de exámenes, por lo que ingreso al colegio para asistir a la reunión de directivos; más tarde me incorporo a las actividades educacionales de mi curso, pero me encuentro con una notificación de dirección dirigida a los padres de Matías;”Sres. padres su hijo Matías Tejeda tiene inasistencias no justificadas y notas insatisfactorias y esto le acarreara problemas en el rendimiento escolar. Quedan notificados Sr David Tejeda; Sra. Roberta Plano. Muchas Gracias. La dirección”
Quedo asombrada, preocupada, me dirijo hacia el aula, con las expectativas de iniciar la clase habitual, converso con los alumnos del tema que habíamos comenzado la semana anterior y el cual se había brindado con un debate interactivo. Lamentablemente veo a Matías con los ojos tristes, divagando en su mundo y eso hace que sus compañeros se rían, sin comprenderlo. Llegado el recreo yéndome hacia la dirección, veo a Matías sentado en el piso sólo, por lo que veo mirarme y llamarme; me acerco y él balbuceando logra decirme que necesita hablar, se disculpa por sus distracciones, faltas en el aula, y me cuenta que tiene problemas, que sus padres no lo saben, me pide que por favor lo ayude, manteniendo reservada la charla ya que no quería desilusionarlos ni preocuparlos, me quedo sorprendida, intranquila, sintiéndome responsable de él, por tener que encubrirlo sin saber. Al término de la clase me acerco a él pidiéndole conversar, y ya en el aula solos, le explico,” Matías no ´puedo hacerme responsable de tus actos y estar pendiente de ti nada más, debes hablar con tu familia, con tus padres” Matías se niega rotundamente y me suplica” que no lo abandone, que lo proteja”. No sé si eso sería un problema para mí, pero sentía un compromiso, una responsabilidad, sentía pena y además afecto por ser hijo de Roberta, de él.
Caminando con Matías por el salón del colegio, yéndose para la salida y después de la charla, sale corriendo hacia el encuentro con su padre, David lo abraza, se quedan ahí tiesos, yo me iba acercando a ellos y en cada paso que daba mi pecho se agigantaba, me transpiraban las manos. Nos saludamos de la mano, pero David no se quedó atrás y me dió un beso en la mejilla y casi como interrumpiéndonos Matías nos sorprende comentando que tendrá clases particulares conmigo como habiamos hablado, dado  a que necesita reforzar su aprendizaje, inmediatamente él me agradece, se retira, y sube al auto; dejándonos a solas con David donde en la cual, él me habla de los que nos pasa, de sus deseos hacia mi -”Me volves loco ,resultándome una situación incómoda ya que eres amiga de Roberta y esto hace verte, cruzarte, tenerte cerca y sentir terribles deseos de besarte, de tenerte” –Después de lo dicho y con todo lo que me hacía sentir, con suma seriedad y descontento, le pido que se retracte de lo dicho ya era una falta de respeto de su parte a todos los que nos rodean. Sorprendido y avergonzado se despide disculpándose, pero declarándome que es lo que siente, lo que piensa y luego se retira.
Al día siguiente recibo la visita de Roberta, junto a su hijo para arreglar los días que tomará clases particulares conmigo, es un caso muy particular y especial ya que no me corresponde en este caso por ser su profesora, pero todo queda mantenido en silencio y comenzamos esa semana.                                                       Con el paso del tiempo pude notar en Matias que es un chico demasiado callado, tímido; pero que conmigo comienza a soltarse poco a poco; hasta que un día con la cabeza gacha logra hablarme de sus miedos, explotando en mil pedazos de tanto llorar; intento contenerlo pero mucho no puedo hacer, no me corresponde, y sólo le aconsejo que confie en sus padres que seguro lo entenderan; pero todo queda entre nosotros y otra vez me involucro en la mentira.   Roberta lo traía a casa y David lo buscaba, por lo que dos veces a la semana se cruzaban nuestras miradas, algún que otro roce de manos,y mi corazón parecía entregado al suyo, aunque hacia lo posible por resistirme a gran tentación.  Luego de irse Matias e inmediatamente después de ducharme, lo llamo a Ariel  charlamos unos minutos quedando en pasar a buscarme más tarde para ir a tomar algo como ya lo habíamos hecho en varias ocasiones. Me busca y vamos en el auto escuchando música en alto volumen y cantando como dos locos; él logra sacarme un par de sonrisas; entramos a un bar, buscamos una mesa, el mozo se nos acerca ofreciéndonos la carta, pedimos una picada y cerveza, conversamos un poco para conocernos un poco más, él me cuenta de su pasado, que-” no la paso muy bien dado a que tuvo que hacerse cargo de su madre, ya que había enfermado de cáncer de útero, que fue muy dura situación, siempre estuvo al lado de su madre, siempre fuimos dos; él me cuenta, ya que a su padre nunca lo conoció por lo que nos abandonó apenas supo del embarazo, su madre hace cinco años que ya no la tiene”-…Ariel parece guardar más de ese dolor para no arruinar ese momento, pero no hay espacio para guardar tanto dolor porque su rostro lo hace notar…y corta el tema comentando- “ahora estoy en el último año de profesorado de educación física”- le sonrío por lo que me parece un ser especial y único, le cuento que  soy hija única, mis padres viven en Chile, y cada tanto suelo visitarlos, pero que la relación estaba distanciada; y que estuve a punto de casarme por haber quedado embarazada, pero que lo perdí en el cuarto mes en un choque con el auto donde mi novio sufrió graves fracturas por lo que estuvo en coma casi un mes y que luego falleció”-La charla nos hicieron remover viejas cenizas de los momentos más tristes y dolorosos de nuestras existencias, los ojos se nos llenaron de lágrimas, y en la garganta un nudo de dolor, quedando sin palabras, quedamos callados por un momento. Ariel me mira tiernamente buscando acompañarme en el dolor, pero queda sin palabras y solo me toma de la mano.Seguimos conversando, pero ya el clima había cambiado y nos hacíamos chistes uno al otro, en lo que entra un vendedor de flores, se acerca a la mesa y me entrega un ramo de rosas con un sobre, pensé que era Ariel, quedando sorprendida cuando lo abrí y leí la tarjeta que decía” Sofía yo te siento tan cerca, aunque tu creas tenerme lejos. David” y esas palabras, ese gesto tan dulce y profundo me llegaron al corazón apoderándose de la situación, Ariel no entiende, siente curiosidad y una gran molestia, se hace una nube de silencio, y sin dudarlo me interroga, le evado la pregunta, no le cuento nada para no incomodarlo más, pero todo esto es tan difícil para ambos, ninguno quiere tocar el tema,  giro la mirada como si adivinara su presencia, lo siento, sé que ahí esta él, y lo veo junto a la barra observándome, demostrándose como todo un galán que no tiene ningún tipo de compromiso y ahí se queda como esperándome. Le pido a Ariel que me acerque a casa ya que la situación me había sobrepasado los límites. Llegamos, lo invito a pasar preparo unos cafés y en ese preciso instante el me pide que le cuente que es lo que me pone tan mal, tan distante, mucho no quiero contar pero la situación me lo obliga, por lo que le cuento que estoy enamorada del hombre equivocado, que estoy intentando olvidarlo, y que era David; él se sonríe, me mira a los ojos tiernamente, me toma las manos y en el momento justo me declara sus sentimientos; me incomodan sus palabras, le agradezco avergonzadamente y mirándolo a los ojos le digo que solo lo veo como un amigo, Ariel se levanta para despedirse, me saluda y lanza la última frase” Sofía te seguiré esperando”…me besa en la mejilla y luego se va.
A la hora después de la despedida, suena el timbre ; voy hacia la puerta pensando que era Ariel ya que se había olvidado el saco en casa, pero al abrir la puerta veo que no era él, sino que era David;  y todo mi ser siente perderse; con los nervios a flor de piel y el corazón explotándome a mil, tomo la valentía pidiéndole que se retire, ya que entre nosotros no había nada de qué hablar, el sin embargo insiste…Pensando enfrentar la situación, lo hago pasar, pero mi cuerpo y mente no coordinan, las piernas, el cuerpo me tiemblan, pierdo las fuerzas, la visión se me nubla y pierdo el conocimiento quedando desvanecida en el suelo, perdiendo todos los sentidos.
Cuando logro recuperarme lentamente de lo sucedido, fui adquiriendo la visión, fui tomando conocimiento de que David estaba ahí, muy cerca, tan cerca que su boca se hacía irresistible, sintiendo el furioso deseo de que me besara y sin poder evitarlo, sus labios se unieron convirtiendo a esos besos en los más dulces y apasionados que jamás haya dado, haciéndose cada vez más intenso e incontrolable los deseos; nos dejamos llevar, nuestros corazones latían vigorosamente. Besos húmedos; manos inquietas, curiosas que se recorrían los cuerpos; sentados, conectados entre sí continuaron los besos y caricias y ya al borde de la locura nos deslizamos entre las sabanas que rozaban nuestra piel y tomados de las manos sin dejar de besarnos, nos entrelazamos íntegramente; llenos de lujuria desbordada y con los pechos ya agitados acrecentamos el ritmo, exaltando los latidos. La piel húmeda sudaba cada vez más, había fuego en ese lecho, hervía la sangre que corría por las venas y llegando al culminante borde de placer, explotaron los cuerpos. Recostados, laxos, agotados luego del prolongado ritual apasionado, no escatimamos en besarnos, acariciarnos, y las palabras de amor sellaron el comienzo de una gran historia.


                                                                

viernes, 22 de mayo de 2015

Perdidos!

Busco la nada para cobijarme de dulces pensamientos y llenarme del sonido de tu silencio, no quiero tus brazos aunque sienta frío, ni sentir tu mano junto a la mía, tus besos se cayeron en aquel dulce atardecer y el sol ya no nos ilumina, el tiempo nos fue cruel y se nos fue agotando las sonrisas que habíamos cosechado con aquel gran amor, no lloremos, ya fue, ya fuimos...

Soñandote!

Yo acá sigo esperando tus viejas caricias, tus dulces besos y aquella sonrisa con la que llenaste el alma de tu amor, estas tú en el norte, yo en el sur, pero sé que la brisa en el rojo atardecer nos unirá y nos fundiremos en el más dulce y sangriento beso.Vivo, respiro; sueño con tus brazos y voy enloqueciendome en cada segundo de mis pensamientos; tú nombre penetró lo más profundo de la piel que fue marcando el tiempo, la vida; no imaginas como mi corazón explota cada vez que te recuerda, y que ensangrentaría mi ser sólo por verte sonreír, sólo por verte...

Pasiones!

Estaba durmiendo hasta que sentí tu perfume en mi cuello, sentí tu mordida y me entregue a tus sabores, a tus instintos, a tus deseos sangrientos; corre la sangre en mi y me saboreo de sentir tu placer clavado en mi; me siento débil, sin fuerzas; me tomas entre tus brazos fuertes, me alzas pegándome a tu cuerpo, desnudas mi piel, mi alma; muerdes mi entrepierna, me quedo sin aire por el placer que explota en mí; penetra en mi tus encantos más prohibidos, me haces tuya, te hago mío, me das vida, luego me la quitas y quedo en tus recuerdos como una rosa encantada.

Creer!

Aquí me quedo dormida esperando que un príncipe negro me rescate de los dientes del dragón; que se acerque el señor lobo y me devore en medio del bosque; que vengan los marcianos, me rapten y me lleven al planeta rojo; que la bruja maruja me convide su manzana encantada y me convierta en bella durmiente, luego aparecer en el Edén y comerme una banana con dulce de leche; dejarle la escoba, el trapo y las ojotas a las hermanastras para irme con la bestia a perrear; sigo esperando que el señor ratón se lleve mis dientes que se me cayeron años luz; todavía me sigo durmiendo esperando a los grandes reyes, le tengo el pasto que le saque al vecino y agua fresca recién salida del refrigerador, todo esta puesto junto a mis zapatillas Flechas blancas; cada 29 escondo un billete bajo un salseado ñoquis y espero; cada tanto depositaba en una urna un voto de confianza, ahora solo voto;...Y me pregunto: sigo creyendo y esperando...?Laura Calderoni